Bob Rushby, Responsable Jefe de Tecnología y Vicepresidente de Investigación y Desarrollo de Christie Digital Systems, expone en esta Tribuna una máxima simple: a mayor tamaño, mayor visibilidad. Una fórmula que es especialmente aplicable en el caso de la señalización digital, una tecnología emergente que continúa luchando por hacerse un auténtico hueco en aquellos sectores en los que realmente ya debería haber triunfado: los puntos de venta al por menor y los espacios públicos.

Son muchos los factores que contribuyen a que la señalización digital siga siendo en estos sectores una industria a la espera de ser explotada, pero uno de los más importantes es el tamaño de las pantallas y la consiguiente falta de un verdadero impacto. Mientras las típicas pantallas LCD o de plasma domésticas dominan el espacio visual de un salita ocupando gran parte de la pared, ese protagonismo desaparece cuando el espacio es mucho más amplio y está visualmente más cargado tal y como sucede en grandes superficies comerciales o espacios públicos, como estaciones de trenes, aeropuertos, centros comerciales y amplios vestíbulos de edificios.

Muchos negocios y empresas punteras de la industria de los soportes han intentado instalar o colgar pantallas planas por doquier en estos grandes espacios para captar la atención de los compradores encontrándose con que, en la mayoría de los casos, esos potenciales espectadores deambulan ajenos al reclamo. Las pantallas carecen de poder de captación debido a que su tamaño no es lo suficientemente grande, renunciando desde hace tiempo al factor sorpresa con el que contaron, hace ya una década, las primeras pantallas LCD lanzadas al mercado.

Alex Hughes, director de estrategia de la agencia británica de contenido digital AMiGO es uno de los muchos expertos que han adquirido conciencia de la importancia del tamaño. Según Hughes “En entornos saturados de mensajes y visualmente ricos como un supermercado, la claridad, la audacia, la coherencia del mensaje y, cómo no, la escala, son necesarios para llamar la atención e impactar, en un sentido positivo, en el consumidor”.

El problema de las componendas

Cuando los técnicos de redes se dieron cuenta de que el plan A de las pantallas pequeñas no estaba teniendo el resultado deseado, se embarcaron en un plan B, consistente en agrupar pantallas reducidas para conseguir un efecto mayor. Evidentemente, se aumentó en visibilidad pero se fracasó estrepitosamente en su ejecución.

Todas las pantallas de uso comercial y doméstico tienen lo que se conoce como un “marco” o “montura”, que no es más que un borde ranurado exterior que encuadra la imagen y que sirve como embellecedor para ocultar los puntos de sujeción y montaje de las pantallas LCD y plasma.

Cuando esos marcos se unen para formar una agrupación de pantallas, se consigue una imagen combinada, esto es, una cuadrícula donde la visualización aparece dividida en cuadrantes con grados de homogeneidad variables. Para ser sinceros, el resultado es casi siempre deficiente y en el mejor de los casos es una solución de compromiso.

Tenemos después el problema de la calibración y control de los múltiples monitores para conseguir una uniformidad cromática en las imágenes. Los rojos de un cuadrante pueden parecer más anaranjados en los otros tres; la esquina superior derecha, más brillante que la superior izquierda, etc.

Estas matrices presentan el inconveniente añadido del peso. Al instalarse contra la pared, dificultan las operaciones de mantenimiento y servicio y las encarecen, ya que, de un modo u otro, los técnicos han acceder a los paneles traseros de las unidades para efectuar prácticamente cualquier tarea.

Existen otras formas de “dar el salto a la gran pantalla”, pero estas opciones plantean sus propios retos, por lo que muy raras veces se recurre a ellas.

La industria de la publicidad en exteriores está sumida en una decidida conversión de su stock de vallas publicitarias en sólidas pantallas LED. Y es que está demostrado que es posible obtener un mejor rendimiento económico de las pantallas digitales y reducir muchos de los gastos operativos asociados al infinito re-empapelado de vallas a lo largo de las autopistas. Los fabricantes de esos paneles LED gigantes disponen de versiones de interior diseñadas para comercios y espacios públicos. Sin embargo, su uso plantea dos problemas fundamentales.

Los monitores LED están formados por miles de diminutos diodos emisores de luz que se combinan para generar imágenes claramente visibles desde cierta distancia. Sin embargo, al acercarse a la imagen, la visibilidad pierde calidad por efecto de lo que se ha dado en llamar el “paso de píxeles”.

De cerca, el aspecto de los paneles para exteriores deja mucho que desear como consecuencia de ese “paso de píxeles”. Hasta los mejores paneles para interiores, aquellos que gozan de un paso entre píxeles de 3 a 4 milímetros, lo más que consiguen es ofrecer unas imágenes de segundo nivel, a menos que el espectador se aleje lo suficiente de la pantalla. En ese caso funcionará, pero, como vemos, nos encontramos ante otra solución de compromiso.

El otro reto es el coste. Las matrices de LED para interiores tienen un coste imposible de asumir por los presupuestos de la mayoría de los negocios, operarios de mantenimiento de edificios y empresas de soportes. Al menos por el momento, estos LED de uso interior siguen siendo productos-nicho debido a su coste por metro cuadrado.

Si se desea dar el salto a una solución de mayor escala, la proyección frontal y la retroproyección son otras dos opciones a considerar, pero, de nuevo, el funcionamiento adecuado de estas tecnologías plantea importantes desafíos a superar en el tipo de entornos aquí considerados.

Los sistemas de proyección generadores de imágenes con brillo en espacios escasamente iluminados tienen que hacer frente, por contra, a la brillante luz ambiental característica de la mayoría de los comercios, así como a los continuos cambios que experimenta la luz natural, habituales en la mayoría de espacios públicos con grandes ventanales y atrios. Aquellas visualizaciones que ofrecen una mejor visibilidad en espacios oscuros pueden presentar un aspecto “descolorido” en áreas con iluminación natural a causa de los grandes obstáculos a superar para alcanzar unos niveles de contraste adecuados.

Otro de los requisitos físicos de este tipo de sistemas de visualización es la necesidad de un espacio libre de interrupciones tanto en la parte frontal como en la trasera del soporte de proyección – como un vidrio revestido con una película óptica especial – que evite la aparición de sombras y siluetas. Sin embargo, resulta, por lo general, muy complicado conseguir esas configuraciones a menos que las pantallas se monten arriba del todo, en un lugar totalmente apartado y por tanto fuera de la línea de visibilidad natural.

Para generar imágenes con brillo, los sistemas de proyección utilizan lámparas diseñadas para durar un número determinado de meses (y no años), antes de que sea necesaria su sustitución. Los costes de dichas lámparas y la mano de obra que su reemplazo conlleva obliga a descartar por completo estos sistemas de proyección como posibles opciones viables para la mayoría de proyectos de señalización digital.

Christie MicroTiles, sin comprometer la calidad

Si el tamaño es la verdadera respuesta a este tipo de espacios, es imprescindible recurrir a una nueva tecnología. En Christie, hemos valorado la oportunidad que se presenta y todos los retos que implica, volcando todo el peso de nuestra experiencia y nuestras capacidades I+D hasta dar con Christie MicroTiles.

Una tecnología de visualización modular completamente novedosa, desarrollada y patentada por Christie y que es el resultado de varios años de I+D, basada en las tecnologías DLP, LED y de retroproyección. Una tecnología que hace que la mayoría de los problemas físicos, económicos y de mantenimiento que implicaba el paso a una solución de mayor escala desaparezcan. Una tecnología que supone además un cambio de mentalidad, pasando (por así decirlo) de hacer funcionar unos dispositivos de visualización en un entorno, a disponer de un lienzo digital totalmente abierto a cualquier posibilidad visual.

Christie MicroTiles son unos bloques de construcción visuales que pueden adoptar casi cualquier tamaño o forma, libres de las desagradables y gruesas juntas de unión y de esas concesiones en contraste y nitidez que antaño arruinaban muchas de las grandes visualizaciones de las que todos hemos sido testigo alguna vez.

Estos módulos de visualización cuentan con unos píxeles extremadamente finos, perceptibles desde cualquier distancia y que, además, están dotados de unos ángulos de visión superiores y han sido diseñados ex-profeso para hacer frente a los múltiples retos que plantea el salto a la gran pantalla.

Las propiedades físicas de Christie MicroTiles abordan todos los retos que supone la instalación de soportes de movimiento total en espacios públicos y comercios amplios, abriendo al mismo tiempo nuevas posibilidades. Estos cuadrantes son pequeños cubos de 306 mm (alto) x 408 mm (ancho) x 254 mm (prof.) que pueden apilarse y amontonarse fácilmente en cualquier forma imaginable. Podemos recubrir una pared entera con estos bloques, enmarcar una ventana o cualquier otra cosa que se desee destacar, colocarlos en línea como un lazo alrededor de una sala, disponerlos como una partida de Scrabble por terminar, etc. Frente a las juntas plenamente visibles que se forman al unir los marcos de las pantallas, con Christie MicroTiles las juntas sólo tienen un milímetro de grosor y la mayoría de las veces desaparecen.

Los módulos Christie MicroTiles no se recalientan. Sólo hay que dejar una holgura de unos pocos centímetros detrás de los cubos para que circule el aire. Además, no precisan de ninguna tarea de mantenimiento. La fuente luminosa del LED que alimenta la imagen de la pantalla tiene una duración prevista de 65.000 horas de uso, momento a partir del cual el nivel de brillo comienza a degradarse, demostrando que está a la misma altura o incluso por encima de las pantallas LCD. Si hiciera falta alguna operación de mantenimiento, no hay más que acceder a la parte frontal y podremos sustituir el componente más complicado (el motor de luz) en un máximo de 15 minutos.

Cada uno de los cuadrantes del mosaico ha sido diseñado para auto-calibrarse y ajustarse, manteniendo siempre la comunicación con los cuadrantes de alrededor. Esto significa que una matriz de cuadrantes siempre se caracterizará por una uniformidad en el brillo, color y contraste. Frente al resto de pantallas en mosaico que requieren un cuidado y control continuado para mantener un aspecto homogéneo, los módulos Christie MicroTiles van dotados de un procesador que gestiona ininterrumpidamente la comunicación entre los cuadrantes, alcanzando entre todos un consenso sobre el aspecto que han de presentar.

Los cuadrantes también generan una saturación del color significativa, lo que significa que cuando el director de una empresa ve una pantalla con el logotipo de su empresa, no es que la reproducción de colores anaranjados o azulados sea “prácticamente” fiel al original, sino que los colores son idénticos.

Nuestro equipo de I+D se aprovechó de un conocido fenómeno denominado efecto Helmholtz-Kohlrausch (o fenómeno HK). Tras examinar metódicamente fuentes luminosas, conseguimos producir colores con mayor saturación y más brillo, y por consiguiente, imágenes con colores más vivos. Muchos son los extensos y complicados artículos científicos que se han escrito sobre el efecto HK, pero lo esencial es que las imágenes conseguidas no tienen parangón en la industria de la visualización.

A pesar de la gran sofisticación que hay detrás del diseño técnico, el usuario final se va a encontrar con un proceso muy sencillo. La salida de datos de un ordenador o reproductor de soportes va a parar a una pequeña unidad de control externa que se encarga de accionar los cuadrantes Christie MicroTiles, que se apilan, uniéndose como si fueran simples bloques atornillados, y se conectan mediante un hilo de conexión común y cables de alimentación. En el caso concreto de pantallas de gran formato que requieran varias unidades de control, dichas unidades se comunican entre ellas sincronizándose automáticamente en cuestión de segundos, sin necesidad de que intervenga ningún técnico.

Planteamiento comercial

Para que las pantallas digitales funcionen de verdad en entornos en los que todo es a gran escala, las líneas de visibilidad son larguísimas y los techos elevadísimos, es necesario que adquieran una mayor dimensión. Deben ser algo más que tecnología para “llenar huecos” u ocupar un espacio “porque sí”. Las pantallas deben ser auténticos elementos de diseño, capaces de funcionar dentro del concepto general del espacio en el que se encuentran y de formar parte de la experiencia global de clientes y visitantes.

“Christie MicroTiles ha llegado a la industria en el momento más oportuno y certero” comenta Denys Lavigne, presidente de la empresa canadiense de creación de contenido Arsenal Media. “Lo que quiero decir es que nos encontramos en un punto en el que, tanto desde la perspectiva del consumidor como de la marca, hay unas cuantas cuestiones clave de una importancia cada vez mayor. Me refiero al tamaño y al impacto, la creatividad a la hora de adaptar algo en un espacio y la calidad de la imagen”, señala Lavigne.

“Desde el punto de vista creativo, uno de los aspectos más impactantes de esta tecnología es que no sólo nos permitirá crear una instalación creativa de elevado cromatismo, sino que nos permitirá al mismo tiempo introducir una nueva textura visual”, añade Lavigne. “Algo verdaderamente único”.

Estas pantallas exigen un planteamiento comercial que vaya más allá del de esos casos en los que “el dinero no es un problema”. Es decir: un planteamiento que permita integrarlas en los diseños de infraestructura y construcción de los negocios convencionales. Lo que implica unas instalaciones de visualización digital con un impacto duradero y perceptible así como un diseño técnico que controle los costes energéticos, tenga una vida de servicio prolongada, minimice los elevados costes de mantenimiento y reemplazo y ofrezca una experiencia visual que consiga entusiasmar a los comercios y marcas interesadas en esta tecnología, en lugar de tenerlos deseando que no hubiera que hacer tantas concesiones para hacer posible la visualización.

Hasta la fecha, el salto a una solución de gran escala ha sido uno de los retos más importantes a los que ha tenido que enfrentarse la señalización digital y el ámbito digital fuera del sector doméstico; por eso, estamos convencidos de que tenemos una solución convincente y posible.

Bob Rushby

Bob Rushby

Responsable Jefe de Tecnología y Vicepresidente de Investigación y Desarrollo de Christie Digital Systems



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Por • 21 ene, 2010
• Sección: Digital Signage, Proyección, Tribunas