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https://www.panoramaaudiovisual.com/en/2021/10/14/filmacion-subacuatica-claves-y-consejos-bucear-terreno-desconocido/

Filmación Subacuática (Foto: Gonzalo Pérez Mata)

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Bajo el agua, las reglas del juego cambian. El movimiento se limita. La luz se comporta de una manera diferente. Los colores varían condicionados por un entorno en continuo cambio. Es un mundo, simplemente, diferente.

Aun así, sus posibilidades audiovisuales son infinitas. Ya sean con las emotivas lecciones de Lo que el pulpo me enseñó, los elementos sobrenaturales de La Forma del Agua o la tensión de la tercera temporada de La Casa de Papel, la filmación subacuática aporta versatilidad, espectacularidad y soluciones únicas. Y no solo en el ámbito de la ficción y no-ficción: también en lo que respecta a la producción publicitaria.

Gonzalo Pérez Mata, experto en la materia, arroja luz sobre un área tan compleja como apasionante.

¿Cuál es la principal diferencia entre una filmación estándar y otra subacúatica? Pérez Mata tiene claro que el verdadero punto crítico reside en el medio en el que nos encontramos, el cual acabará por condicionar un importante número de elementos que no serían tan determinantes en las filmaciones tradicionales. Por ejemplo, el tiempo: bajo el agua cuentas con minutos limitados, algo fundamental a la hora de enfrentarse y planificar un proyecto. “A esto hay que sumarle otros factores como la temperatura del agua, o los obstáculos naturales y la fauna cuando grabemos en el mar”, apunta Pérez.

El experto en filmación y fotografía subacúatica enumera pocos condicionantes. Sin embargo, a continuación desgranará muchos otros. Luz, color, cámaras, iluminación, gestión de baterías… Nada se escapa a la variabilidad de este medio.Filmación Subacuática (Foto: Gonzalo Pérez Mata)

Luz y color

Hay que conocer a la perfección el comportamiento de la luz en el medio acuático para trazar un diseño de fotografía adecuado a las necesidades que exigen las filmaciones subacúaticas. El agua actúa como un filtro que atenúa los colores según el camarógrafo desciende, así como según se aumenta la distancia con el sujeto a captar. Además, tal y como Pérez remarca, es fundamental “tener presente fenómenos como la refracción de los rayos de luz… y la reflexión a la hora de elegir el mejor momento para grabar según nuestras necesidades”.

“Decía Robert Capa que si una foto no es suficientemente buena es porque no estás suficientemente cerca. Debajo del agua, esta norma es incluso más importante. No sirve de nada un teleobjetivo, a menos que sea para macro. Cuanto más cerca estemos del motivo, más nítida será la imagen”, explica Pérez.

La cuestión del color, estrechamente relacionada con la luz, precisará de herramientas de apoyo para poder recuperar aquellos tonos perdidos según se ganan metros de profundidad. Según aporta Pérez: “Cerca de la superficie podemos grabar con luz natural, pero a pocos metros necesitaremos un filtro para poder recuperar los colores cálidos”. Dependiendo de la complejidad de la escena y del medio en el que se lleve a cabo, la fuente lumínica necesitará de otros recursos para seguir dando forma a la escena: “Es posible que queramos usar luz artificial además de un filtro para la luz ambiente. Por ejemplo, si usamos un filtro rojo para recuperar ciertas tonalidades, pero usamos luces led para destacar ciertos elementos cercanos, deberemos poner filtros azules a los focos. De lo contrario, teñiremos de rojo aquello que iluminemos con luz artificial”.

A este respecto, también habrá una importante diferencia entre grabar en el mar o en un entorno controlado: “En una piscina, a menos que se estropee la depuradora, el agua estará siempre limpia y no habrá un temporal que arruine una grabación. No hay apenas partículas y la nitidez es mayor”. No obstante, es necesario tener en cuenta que “la luz se comporta de la misma manera y los colores de pierden igual”.

Las claves técnicas

Existen multitud de alternativas técnicas para grabar bajo el agua. La solución más frecuente son sistemas de cámaras protegidas por unas carcasas preparadas para resistir la presión y la humedad existente bajo el agua. Pérez se decanta para sus producciones por las cámaras DSLR: “Las cámaras de sensor pequeño tienen algunas ventajas. Cuando trabajamos con grandes angulares, necesitamos poner una cúpula entre el objetivo y el agua para eliminar la refracción y que nuestro objetivo no vea limitada su cobertura. Cuanto más grande es el sensor, más grande debe ser la cúpula y más cerrado el diafragma para obtener nitidez en las esquinas de la imagen. Y debajo del agua, si algo suele faltar es luz”.

 

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Otros dos elementos clave para los rodajes son la gestión de la batería y el monitoreado de las imágenes captadas. Pérez opina que la alimentación de la cámara no suele ser un problema, dado que las limitaciones del medio hacen que las sesiones sean más cortas de lo habitual. “Además, siempre podemos cambiar baterías en superficie o llevar dos equipos”, señala. Con respecto a los monitores, Pérez recomienda su uso en las producciones más profesionales, ya que aportan un control de la imagen especialmente necesario dadas las particularidades de este terreno. De nuevo, su uso estará condicionado por el medio: “Es posible transmitir la señal fuera del agua, pero hay que tener en cuenta que necesitaremos cables, por lo que su uso dependerá del entorno en el que estemos grabando”.

Como no podría ser de otra forma, el sonido también se comporta de manera diferente, ya que “la acústica en el medio acuático también difiere mucho del medio aéreo”. Todo dependerá de la producción: si bien en la mayoría de grabaciones se suele recurrir a pistas de audio tratadas en postproducción, otras necesitarán de hidrófonos para captar determinados sonidos. Aun así, hay que tener en cuenta que la propagación del sonido en el agua es mayor, por lo que “sonidos más superficiales como embarcaciones o el ruido del oleaje pueden interferir en la grabación”.

Filmación Subacuática (Foto: Gonzalo Pérez Mata)

La cuestión de las carcasas

La cámara es fundamental. La formación y experiencia de buceo, también. Pero sin una carcasa adecuada, resistente y fiable, este tipo de producciones es imposible. Pérez comenzó a profundizar en el mundo de la grabación subacuática con una carcasa de policarbonato, la cuál tiene como principales ventajas “el peso fuera del agua y el coste”. De hecho, “hay grandísimos profesionales que las usan para trabajar en aguas no muy profundas”. Hoy en día, Pérez se ha especializado en la fotografía y captación de vídeo en aguas profundas, área en la que es imprescindible una carcasa de aluminio.

Las carcasas profesionales ofrecen un “acceso cómodo” a las principales funciones de la cámara bajo el agua, si bien Pérez recomienda configurar los parámetros fuera del agua para así “concentrarte en lo importante”. Del mismo modo, estas soluciones resisten a la perfección la presión (“sobre todo las de aluminio, las cuales no sufren deformación”), disponen de detectores de humedad y cuentan con sistemas de vacío que garantizan que la cámara es estanca antes de sumergirse: “Esto da mucha tranquilidad. Un equipo inundado puede arruinar todo un trabajo”.

Filmación Subacuática (Foto: Gonzalo Pérez Mata)

Adentrándose en la filmación subacuática

Pérez anima a todos los profesionales a profundizar en el mundo de la filmación subacúatica, si bien reconoce que la principal limitación a la que se podrán enfrentar es “el coste económico”, ya que “proteger un equipo para sumergirlo es incluso más caro que el propio equipo”. Para muestra, un botón: “Una buena cúpula de cristal puede costar 2000€ o incluso más”. Superada esta barrera, la industria dispone de una miríada de soluciones para afrontar cada proyecto: “Hoy en día, con presupuesto, hay recursos para enfrentarse a cualquier reto. Los límites los pone el entorno y la creatividad”.

Previamente, será importante “empaparse de todo lo que a uno le llame la atención”. En particular, Pérez se ha inspirado en los grandes fotógrafos del mundo documental: “Este medio (sumergido) es algo particular. Se puede ser un buen narrador, pero debajo del agua se requiere de algo más. Me interesa la imagen, el discurso, pero también la exploración. Soy de esa generación que descubrió el mundo sumergido de la mano de Cousteau”. Pérez también cuenta entre sus referentes a profesionales en activo, ya que descubre “casi a diario” a “gente haciendo cosas increíbles”. “Si tuviera que destacar a alguien que a día de hoy me sorprende por su calidad técnica, su compromiso con la aventura y la exploración sería Laurent Ballesta”, apunta.

El último proyecto de Gonzalo Pérez es una colaboración con el rider Toto Chamarro. Si bien su medio predilecto es la nieve, en esta ocasión quería “hacer un descenso en “nieve líquida””. La pieza se grabó en un foso a 20 metros de profundidad con la colaboración de Patricia de Marepolis y Pablo Pou, encargado del montaje. El resultado, en el que ha puesto en práctica todas las claves expuestas, ejemplifica todo lo recogido en este artículo. Ahora es el momento de que tú lo pongas en práctica.

Un reportaje de Sergio Julián Gómez

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Por • 14 Oct, 2021
• Sección: Captación, Reportajes