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https://www.panoramaaudiovisual.com/en/2012/11/30/calparsoro-estrena-invasor-una-vertiginosa-y-emocionante-montana-rusa-de-impactos-visuales/

Calparsoro ha trasladado a Invasor su personalísima forma de rodar a la hora de plasmar la novela homónima de Fernando Marías en la que se basa la película. Se trata, además, de una excelente producción, en la que las escenas de acción, la ambientación, la fotografía con RED y la puesta en escena son de primera calidad.

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Producida por Vaca Films y Morena Films, llega a las pantallas Invasor, la nueva película dirigida por Daniel Calparsoro. Este nuevo film de los productores de Celda 2011 es un thriller político con elevadas dosis de acción, tensión y suspense, narrado a un ritmo trepidante, con grandes giros en la trama y que atrapa al espectador desde el primer momento. Aunque tiene un espíritu comercial y de entretenimiento muy claro, encierra un mensaje comprometido y valiente, que habla de la lucha del hombre contra el Estado, presentándonos un escenario contemporáneo de David contra Goliat.

Calparsoro ha trasladado a Invasor su personalísima forma de rodar a la hora de plasmar la novela homónima de Fernando Marías en la que se basa la película. Se trata, además, de una excelente producción, en la que las escenas de acción, la ambientación, la fotografía y la puesta en escena son de primera calidad con un reparto encabezado por Alberto Ammann, Antonio de la Torre, Karra Elejalde e Inma Cuesta.

La producción ha corrido a cargo de Juan Gordon, Emma Lustres y Borja Pena, con Pilar Benito como productora ejecutivo. Daniel Aranyó ha sacado el máximo partido fotográfico a la RED en una ambientación de luz difícil de trabajar. David Pinillos y Antonio Frutos se han encargado, por su parte, del montaje, mientras que Sergio Burmann, James Muñoz y Nicolas de Poulpiquet no han perdido detalle del sonido.

Daniel Calparsoro ha comentado que «cuando el guion cayó en mis manos, enseguida vi el potencial de Invasor. Los personajes son auténticos, reales y únicos. Alejados de tópicos, se mueven por impulsos cargados de realidad. Personas cercanas al espectador que atraviesan situaciones límite nunca antes soñadas por ellos. Pablo, un médico militar español embarcado en la Guerra de Irak, se ve empujado por las circunstancias a matar a dos civiles iraquíes en el transcurso de una misión. A su regreso a España, no podrá soportar el peso de su crimen y se verá perseguido por aquellos que quieren silenciar lo acontecido en Irak. Pablo se verá atrapado entre ceder a los “chantajes” para intentar olvidar lo ocurrido y garantizar así la seguridad y estabilidad de su familia, o a seguir lo que le dicta su propia conciencia y enfrentarse a la verdad, sean cuales sean las consecuencias».

«Esta dualidad del personaje, se traslada a la pantalla en la combinación de dos universos visuales opuestos que acaban por fundirse en uno solo: el áspero desierto de Irak y los verdes bosques de la Galicia profunda. Combinando los recuerdos de Pablo en Irak bajo el sol abrasador, con la exuberancia del campo gallego o la humedad de los puertos de mar; la pobre granja iraquí donde se cometen los crímenes, con las calles donde Pablo lucha por descubrir la verdad, establecemos un contraste visual que no hace sino potenciar un guion sólidamente construido, donde la incertidumbre sobre lo que ocurrirá se mantiene viva hasta el mismísimo final», añade Calparsoro.

El director asegura que «poco a poco y a medida que la película avanza y la tensión crece con ella, se combinan ambos estilos hasta llegar al tercer acto de la película, donde la cámara en mano del ‘universo iraquí’ y los travellings y las grúas del ‘universo gallego’ se suman e intercambian para fundirse en el ‘universo de la persecución/escapada’. Una vertiginosa y emocionante montaña rusa de impactos visuales que dejará al más avezado espectador clavado en la butaca. El tono interpretativo es naturalista y real; personas de carne y hueso que viven experiencias extremas para conectar con las emociones del espectador y con el fondo de lo que se está contando».

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Localizaciones

La historia de Invasor combina dos universos visuales completamente opuestos: por un lado, la acción desarrollada en el desierto de Irak, bajo un sol de justicia. Y por otro, los sucesos acontecidos en la verde Galicia, con sus playas, acantilados y frondosos valles.

Las secuencias en Irak deben estar dotadas de un fuerte realismo, que muestren unos parajes inhóspitos y un entorno hostil, y por tanto, que introduzcan al espectador en la crudeza del mundo bélico. Todo, por supuesto, bajo un sol constante, en un medio lleno de sequedad, con unas condiciones climáticas extremas.

La búsqueda de los parajes iraquís se inició en Andalucía, pero tras una intensa labor, fue en Canarias donde encontramos las localizaciones perfectas para esa parte de la historia. En sus islas más orientales, Lanzarote y Fuerteventura, dimos con los enclaves que encajaban a la perfección con lo que necesitábamos: amplias zonas desérticas, extensiones de terreno árido rodeadas de carreteras secundarias en las que ambientar las secuencias con los convoy e incluso algunos barrios con una morfología muy similar a la zona urbana de Bagdad. En definitiva, lugares que nos trasladan inmediatamente a Irak por sus semejanzas.
Del mismo modo, los paisajes urbanos son totalmente opuestos. Frente al Bagdad que todos tenemos en mente, sin modernizar, con edificaciones pequeñas y modestas, atestado de puestos ambulantes y con una atmósfera polvorienta, encontramos las amplias calles coruñesas, el paseo marítimo, el puerto industrial en constante funcionamiento…

Contraste también entre la granja iraquí donde se cometen los crímenes con la casa donde Pablo intenta recuperarse. Estuvimos recorriendo Galicia en la búsqueda de una casa que combinase la funcionalidad y el diseño de una construcción actual, recién adquirida, con la exuberancia del entorno.

En Betanzos encontramos una vivienda de una planta, con un planteamiento totalmente original y llamativo, pues mezcla un diseño vanguardista (con una estructura en bloques por estancias, un exterior que combina madera y metal, y un interior sencillo y colorista) con una ubicación totalmente rural. La casa parece encontrarse en medio de ninguna parte, rodeada de la frondosidad del bosque gallego.

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El rodaje

Vaca Films y Morena Films pusieron en marcha la producción del film, en una nueva colaboración tras sus éxitos más recientes Celda 211 y También la lluvia. Invasor se articuló desde el primer momento como un thriller con altas dosis de acción y suspense y con un ritmo trepidante. Daniel Calparsoro supuso una elección perfecta para dirigir el film por su amplia experiencia, su punto de vista arriesgado y personal, y lo impecable de su técnica.

El rodaje de Invasor dio comienzo en las Islas Canarias en noviembre de 2011, donde se prolongó durante dos semanas y media en las islas de Lanzarote y Fuerteventura. Arrecife, en Lanzarote, se transformó en una verdadera ciudad iraquí, de la mano del director de arte, Juan Pedro de Gaspar, que consiguió ambientar a la perfección los ambientes, las calles, los mercados, los edificios y los espacios del Irak urbano, cuidando hasta el último detalle. En esta recreación también tuvo mucha importancia la presencia de los figurantes: cientos de personas que participaron en la recreación de los atentados. El casting de los mismos fue largo y complejo, pero el resultado no puede ser más satisfactorio. Al mismo tiempo, los paisajes de Fuerteventura fueron elegidos para rodar las secuencias en exteriores.

Tras Canarias, el rodaje se trasladó a A Coruña, donde transcurrían las secuencias del regreso a España de Pablo, tanto en su casa con su familia como en su periplo por desentrañar la verdad. A Coruña está muy presente en el film, y por el mismo motivo hubo mucha expectación e implicación durante el rodaje por parte de los ciudadanos. Se rodó en enclaves muy conocidos y céntricos, con grandes cortes de tráfico. Como contraprestación, nos enfrentamos a dificultades relacionadas con el tiempo atmosférico, que como es habitual en Galicia, no acompañó.

En la novena y última semana de trabajo, el rodaje se trasladó a Madrid, a los estudios de Reyes Abades, encargado de los efectos especiales. Abades es, probablemente, el técnico en efectos más prestigioso de nuestro país y ganador de 9 premios Goya. Durante estos días, se rodaron diferentes secuencias en las que se recreaban grandes explosiones.

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Por • 30 Nov, 2012
• Sección: Cine, Suplementos