¿Qué ha ocurrido realmente con el Rosco de ‘Pasapalabra’?
En esta tribuna, Alberto Aduriz, abogado en Bardají & Honrado, analiza la reciente sentencia que impide a Atresmedia seguir emitiendo ‘Pasapalabra’ con la prueba conocida como El Rosco, un episodio judicial complejo que depende de un complejo juego de licencias paneuropeo.
La semana pasada saltaba la noticia: el Tribunal Supremo obligaba a アトレスメディア a dejar de emitir パサパラブラ con El Rosco. A cualquiera que hubiera estado desconectado de la televisión española durante los últimos años, la noticia podía sonarle extraña: ¿cómo es posible que un programa que lleva años emitiéndose, primero por Mediaset y después por Atresmedia, tenga ahora que desprenderse precisamente de su prueba más reconocible?
パサパラブラ ya había vivido un episodio judicial relevante cuando se emitía en Mediaset. En aquel caso, el conflicto giraba en torno al formato general del programa y a los derechos que ITV ostentaba sobre él. Esto llevo a que Mediaset terminase dejando de emitir パサパラブラ en 2019 y Atresmedia una vez lo licenció a ITV lo convirtió de nuevo en uno de los grandes pilares de su parrilla.
El problema sobre el que ahora se ha pronunciado el Supremo no era si Atresmedia podía emitir パサパラブラ como formato general, sino si podía emitirlo con El Rosco。
El rol del Rosco en パサパラブラ
Tenemos que tener en cuenta que El Rosco no era, según la sentencia, una parte indiferenciada de パサパラブラ. Atresmedia emitía el programa con licencia de ITV, pero esa licencia procedía del formato británico The Alphabet Game, donde no existía El Rosco en los términos en que lo conocemos. La prueba del Rosco se incorporaba en el programa italiano Passaparola, del que MC&F era el titular de los derechos. Por eso, la cuestión no trataba simplemente de quién podía emitir パサパラブラ, sino de si esa licencia incluía también la prueba que se había convertido en su momento más reconocible。
El Supremo se pronuncia al respecto y no protege la idea general de un concurso de preguntas con letras, ni el uso del abecedario, ni la presión de un tiempo limitado. Todo eso forma parte del lenguaje común de los concursos televisivos. Lo que considera protegible es la manera concreta en que esos elementos se articulan hasta formar una prueba reconocible, con reglas, ritmo, imagen y la tensión propia de todos estos elementos.
El Supremo no protege la idea general de un concurso de preguntas con letras, ni el uso del abecedario, ni la presión de un tiempo limitado: lo que considera protegible es la manera concreta en que esos elementos se articulan hasta formar una prueba reconocible.
El Supremo analiza El Rosco como una combinación de elementos que, juntos, dan lugar a una creación singular: dos concursantes, una secuencia de preguntas vinculadas a las letras del abecedario, un tiempo determinado, una dinámica de turnos, el uso de la palabra “pasapalabra” para aplazar una respuesta, el gráfico circular que rodea la imagen del concursante y el cambio de color de las letras en función de si hay acierto, error o pregunta pendiente. Todo ello permite que el espectador entienda de forma inmediata cómo avanza la prueba y dónde está la tensión。
Por tanto, la sentencia se detiene en la forma concreta que adopta la prueba en pantalla. Los concursantes no responden simplemente a una sucesión de preguntas, sino que avanzan por una estructura reconocible marcada por el abecedario, el tiempo, los turnos y la posibilidad de aplazar una respuesta. A eso se suma el elemento visual del círculo de letras, que cambia de color según el acierto, el error o la pregunta pendiente, y que permite al espectador seguir la tensión de la prueba de manera inmediata.
La protección de los formatos televisivos
Esta es, probablemente, la parte más interesante de la sentencia para el sector audiovisual. En los formatos, la frontera entre la idea libre y la obra protegida nunca es del todo clara. Las ideas quedan fuera de la protección que otorgar la propiedad intelectual, igual que las reglas abstractas o los recursos habituales de un género. Pero cuando esas ideas se desarrollan y adquieren una forma concreta capaz de repetirse en pantalla y pasan a poder ser protegidas por los derechos de autor. Y eso es precisamente lo que el Supremo aprecia en El Rosco。
Un formato no funciona como una novela, una película o un guion, ya que su valor reside en diseñar una mecánica capaz de repetirse, adaptarse y seguir siendo reconocible cada vez que aparece en pantalla.
La sentencia es interesante porque no nos muestra cómo puede ser protegido un “formato”. Y es que un formato no funciona como una novela, una película o un guion, ya que su valor reside en diseñar una mecánica capaz de repetirse, adaptarse y seguir siendo reconocible cada vez que aparece en pantalla. Por tanto, la originalidad y la creatividad se protegerá a través de la estructura, el ritmo, las reglas, la puesta en escena o la manera de sostener la atención del espectador.
El Supremo también rechaza que la sentencia anterior sobre パサパラブラ impida reconocer ahora los derechos de MC&F sobre El Rosco, dado que MC&F no fue parte en aquel procedimiento. Las consecuencias practicas a tener en cuenta serían que habría que tener en cuenta que, cuando se licencia un formato, no basta con saber quién tiene los derechos sobre el programa en general, sino quién tiene todos los derechos sobre todos los elementos del mismo, y sobre todo los que sean los más reconocibles。
La prueba como objeto jurídico propio en televisión
En resumen, lo que ha ocurrido con el Rosco es que Atresmedia tenía una licencia sobre パサパラブラ a través de ITV, pero el Supremo considera que ITV no podía conceder válidamente derechos sobre El Rosco porque esa prueba pertenecía a MC&F. Por tanto, Atresmedia puede seguir emitiendo パサパラブラ, pero no explotarlo con El Rosco sin autorización del titular de esa prueba。
La resolución confirma además las medidas de cesación acordadas por la Audiencia Provincial de Barcelona, aunque deja pendiente la cuantificación de los daños materiales, que deberán calcularse conforme a lo que MC&F hubiera cobrado si Atresmedia hubiese solicitado la debida autorización para utilizar El Rosco。
Por tanto, Atresmedia puede seguir emitiendo パサパラブラ, pero no explotarlo con El Rosco sin autorización del titular de esa prueba。
En definitiva, el Supremo ha reconocido que una prueba concreta dentro de un programa puede tener autonomía jurídica propia. Y El Rosco era precisamente esto, una mecánica con identidad, capaz de separarse jurídicamente de パサパラブラ, aunque para millones de espectadores fuera la forma más reconocible de ese programa, y que, por tanto, si se quiere incluir o utilizar en dicho programa, también se debe contar con la correspondiente licencia y/o autorización por parte de sus titulares de derechos.
Alberto Aduriz Sarabia
Abogado en Bardají&Honrado
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